ARTÍCULOS — Marca personal

30 días de divertimento y 335 de sufrimiento

Me causa estupor que haya personas que están esperando sus 30 días de vacaciones para relajarse, leer un libro, disfrutar de un paseo o pasarla bien.

Para este gremio de personas las vacaciones son el momento de hacer actividades, planes, divertirse y “olvidarse de todo”.

Esto pinta interesante durante un mes prometedor lleno de sol, playa, montaña y estímulos. Pero… ¿qué pasa con los 335 días al año restantes? Esta pregunta es más importante de lo que parece, porque con el resultado de la respuesta te vas a dar cuenta si tenés una vida satisfactoria o una vida mediocre.

Una vida de mi****

Y te lo digo por experiencia personal, ya que en su momento me di cuenta que tenía una vida que no me gustaba y que solo estaba esperando con ansias que llegaran las vacaciones. Fue triste pero revelador darme cuenta que vivía 335 días mediocres y solo 30 en los que pensaba que era feliz. Sí, pensaba. Porque no era cierto tampoco.

Gracias al autoconocimiento y al hecho de alinearme con mi propósito, aprendí a gozar de los pequeños placeres de la vida, a construir el estilo de vida que quería llevar y a valorar el día a día sin importar el mes en el que estuviera. Así uno sí se siente realmente más libre, pleno y feliz.

Antes me era imposible, pero ahora disfruto al máximo del simple hecho de tomar un café, dar un paseo por la calle, jugar un partido de pádel, tener una charla con mi pareja, leer un libro o incluso estar haciendo este texto mirando la montaña. Y esto lo puedo hacer durante todo el año, no hace falta estar de vacaciones para creerse feliz.

Esto marca la diferencia

La clave está en valorar lo que tenemos, afrontar los miedos de forma madura y ponerle una linda actitud a lo que nos viene. Como siempre, depende de nosotros decidir cómo afrontamos la vida y lo que nos sucede.

30 días al año de supuesta alegría no compensan con 335 de mediocridad. Prefiero 365 días con sentido.