ARTÍCULOS — VIAJE INTERIOR

Tanto si crees que puedes como si no, tienes razón

A mí me gusta mucho, y va muy acorde a mi tipo de personalidad y mi mente inquieta, soñar en grande y alto. Pero, al mismo tiempo, intento siempre mantener los pies en la tierra.

Me gusta llevar a cabo una ‘espiritualidad práctica’ que pueda aplicar en mi día a día, que pueda materializar lo que deseo de forma que me beneficie en mi vida y/o a la gente de mi alrededor.

Vivir despierto

Puede quedar de escritor cursi y populista, pero si te soy sincero vivo despierto y a la vez soñando en grande. Me gusta ir consiguiendo objetivos, profundizando y aprendiendo de lo que todavía me queda por aprender y visualizando a corto, medio y largo plazo el estilo de vida que quiero tener.

Y hoy por la mañana, mientras desayunaba un rico café caliente, me di cuenta que antes me limitaba muchísimo a mí mismo. Mis pensamientos y mi mente eran mis peores enemigos. Me creía lo que me decía y en muchas ocasiones me hablaba en negativo. Tenía una mente escaza y llena de complejos.

Una vez, leyendo “Piénse y hágase rico”, un librazo de Napoleón Hill, leí una frase de Henry Ford que me marcó mucho:

«Tanto si crees que puedes como si no, tienes razón».

Píldora de consciencia

Y a partir de ahí hice un ‘click’ en mi cabeza y dejé de contarme tantas idioteces negativas y limitantes.

Ahora siempre que estoy con ese deseo interno de conseguir algo, de alcanzar un objetivo en mente o un cumplir un sueño de esos que la gente llama ‘imposible’ me hago una serie de preguntas:

  1. ¿Para qué quiero conseguir eso?
  2. ¿Por qué lo quiero?
  3. ¿Por qué pienso que yo no lo voy a poder conseguir si otros ya lo hicieron antes o lo están haciendo ahora?
  4. ¿Por qué no comienzo ahora mismo?

Cuando las respondo de forma honesta se me suele ir la desconfianza del cuerpo y me doy cuenta que solo son miedos los que me están reteniendo y frenando.

La vida es demasiado corta para no llevar el estilo de vida que uno desea, demasiado corta para vivir el sueño de otros y demasiado corta para no empezar a actuar ya mismo.

Por eso te pregunto… ¿Qué estás esperando para empezar a modificar tu vida?